Por eso la maté (reto literario)

Todos los días era lo mismo, “llenarme el buche de piedritas”; con nada la tenía contenta, en todo le fallaba.  En la escuela, en el trabajo, en la vida… aunque yo diera mi mejor esfuerzo.

Siempre la miraba a los ojos y le preguntaba qué era exactamente lo que quería de mí, pero nunca me lo dijo. 

Sé que ella tenía altas expectativas respecto a mi persona, pero creo que yo no tenía las armas … a diario en el espejo ella vomitaba mi realidad, hasta que lo rompí; necesitaba empezar  a ser yo de nuevo … a ella, la otra imagen, habría que olvidarla, por eso la maté.

Ritual Nivel 01 - El Espejo de los Dioses - vampiro

Redención

A las puertas del infierno un demonio esperaba ansioso la llegada de algunas almas perdidas

Hastiado de la espera inició un andar con rumbo a ningún lado para tratar de matar su aburrimiento. Sin darse cuenta apenas, estaba de repente inserto en aquel tenebroso bosque, negro, despoblado, en el cual se respiraba una total desolación; así vagando por fúnebres senderos, le encontró.

Rodeado de arbustos espinosos, sobre un camino lleno de abrojos, dentro de un paisaje gris estaba ese cuerpo, desnudo, desvalido, reposando sobre la tierra y que lo miraba sin emoción alguna en sus ojos de un café obscuro bello, que no le mostró miedo pero tampoco confianza o algo más.

Piel marfileña sin mácula alguna, largos y negros cabellos enredados al viento descansaban sobre la espalda y los hombros, la tersa piel tenía esa textura en todas partes y en toda la escultural forma. Era en sí un cuerpo femenino perfecto, realmente hermoso… pero sin alma.

El demonio sonrió perverso y malévolo, decidió envilecerla haciéndola suya por la fuerza. Le tomó violentamente, la poseyó 2, 3 veces riendo con maldad. Ofuscó el aire y enajenó su deleite, saturó de vileza aquel inocente cuerpo y satisfizo sus vicios y huyó cobardemente dejándola a merced de la soledad.

Pin en Demonios y Ángeles

Pasaron los días y el demonio estaba inquieto entregado a la desazón. Como todo criminal, volvió a la escena de su crimen; necesitaba ver el resultado de su acción, quería saber qué había pasado. Extrañamente cauteloso, llegó a aquel sitio donde había mancillado a la belleza y ahí estaba aún, de igual manera y sin cambios, reposando sobre la tierra entregándoles esa misma mirada sin miedo y sin confianza. Y el demonio se sintió raramente aliviado.

A lo lejos, casi al inicio de aquel sendero se veía una luz muy luminosa que avanzaba a donde se encontraba el demonio con la compañía de lo que ya denominaba su “pertenencia”. Sintió enojo y frustración porque a pesar de sus advertencias y la mirada llena de furia, aquella luminosidad no se detenía en su avance hacia ellos. Cuando la luz estuvo lo bastante cerca se oyó decirle al demonio

– He venido por esta materia que hace días dejé aquí esperando mi regreso.

– Este cuerpo el absolutamente mío- dijo groseramente el demonio

– ¿Qué te hace creer eso, diablo? – contestó la luz

– El hecho de haberlo poseído por la fuerza, le he hecho mío – rió triunfante

– ¿Le has perdido la inocencia? –

– Sí, y por eso es mío

Aquella luz lloró largamente hincado ante el cuerpo que miraba a ambos, sin atisbo de emoción, y después oró, oró mucho en silencio y postrado sin moverse. Al cabo de un tiempo, alzó la mirada suspiró, miró compasivamente al diablo y levantó el cuerpo. Al instante el diablo se interpuso entre ellos y le dijo

– No te lo llevarás, es mío, me pertenece y lo quiero para mí, para siempre.

– Me lo llevaré- dijo la luz – Esta materia no es tuya porque no ha accedido voluntariamente a serlo

– ¡Eso no importa! Decidí que es mío y no lo voy a perder, es parte de mi propiedad. Yo lo seduje, yo lo envilecí. Me pertenece

– Demonio, este cuerpo se irá conmigo sin luchar contigo. Si es tu deseo luchar por él, no será en este terreno.

El diablo enmudeció cuando sin poderlo evitar la luz se introdujo en aquel cuerpo perfecto y hermoso; cuando vio que en aquellos ojos llegó la vida, cuando de esos labios salió un suspiro; enmudeció cuando lo vio partir.

Enfurecido lo siguió por el bosque, se espinó, se cayó, se hirió muchas veces; todo por tratar de seguir el paso de “su” cuerpo; entró y salió de muchos abismos, perdió y recobró numerosas veces el rumbo, no quería perder aquello, no, no lo iba a permitir, era suyo porque así lo había hecho y no permitiría que nadie se lo quitara. En tanto, aquel cuerpo bello y perfecto, seguía caminando sin volver la vista atrás, no había niebla, lluvia o ventarrón que le detuviera, disfrutaba el sol y canto, mientras andaba hacia un lugar donde sabía estaba la vida.

El demonio estuvo tantas veces a punto de perder su pista, anduvo de prisa, e incluso vio a veces que la distancia se acrecentaba del cuerpo que él decidió era suyo por la fuerza más que por voluntad; más de repente, después de días de perseguirlo y tratar de arrebatárselo a la luz por la fuerza, se dio cuenta de lo inimaginable y quiso enloquecer. Aquel cuerpo se detuvo, miró hacia atrás y le entregó una mirada llena de total compasión.

Con las manos crispadas sobre las sienes se encontró de repente en un paisaje diferente. Se encontró sin identidad ni pretensión, sólo con una necesidad que nunca había sentido.

Y entendió todo al momento

Ese vacío en su alma, esa maldita desesperación por no dejar ir el cuerpo, esa desgraciada ansiedad en su pecho, la rebeldía en su cabeza… ¡qué insensatez! ¡que reverenda estupidez! 

¡JAJAJAJAJAJA! – rió desenfrenado …-¡No es cierto! jajajajaja ¡No es cierto, maldita sea!

De ser un ovillo desesperado se incorporó lentamente…  vio desencajado que había cruzado las puertas del cielo; “su” cuerpo era un ángel que debía salvarlo y dejó la materia esperándolo para poder llegar a su fin; comprendió ahogado en llanto, que persiguió y encontró el amor, a su amada, y que por los caminos difíciles, heridas y perdidas, se ha redimido; entendió que Dios lo ha recibido además de permitirle para siempre, quedarse con aquel ángel corpóreo que a partir de ese instante, decidió volverse suyo con el permiso y bendición del Alto Señor. 

Al fin

Caminando por una plazuela, donde regularmente se encontraba con personas conocidas, vino aquel sorpresivo malestar que la hizo caer inconsciente ante la mirada atónita de todos, que presurosos prestaron ayuda.

– ¡Rápido, un auto! Un médico, un médico! ¡Algo!

Un hombre pálido y nervioso ofreció su ayuda inmediatamente, minutos después se miró en una situación extraña, pues de pronto estaba en su carro con ella que no abría los ojos; los demás lo apuraban a irse y así lo hizo.

Condujo sin saber a dónde acudir, su mente vagaba de aquí a allá, buscando una manera de actuar adecuada. Llegó lejos de cualquier lugar conocido. Hacía mucho calor, el sol caía a plomo… se sentía torpe y perdido.

Llegó a un lugar solitario, detuvo su auto, abrió las ventanas y roció con agua la cara de aquella mujer para reanimarla, pero estaba dormida profundamente. Las mejillas sonrojadas le decían al hombre que el sopor la tenía presa, la frente perlada de gotitas de sudor, mostraban los efectos del calor sobre ella.

Reclinó el asiento para ponerla más cómoda, la cabeza se echó pesadamente hacia atrás y quedó quieta; en ese momento y sin pensar, la besó… después de mirarla largo tiempo volvió a besar sus ojos, su nariz su boca. No esperó reacción, fue su gusto y su gana.

Y pasó delicadamente su mano por el cabello revuelto, la bajó lento por el cuello de piel tersa y blanca, por entre los senos, tocó su abdomen y regresó a la cabeza. Cambió la mano por su nariz que se adueñó del aroma de su pelo, olfateó ávidamente aquel perfume que emanaba de su cuello y de entre sus pechos. Y no aguantó más.

Desabotonó la blusa, hizo a un lado el sostén para admirar ese par de senos que hacía tanto le gustaban… quedó hipnotizado.

Autómata, acarició ese cuerpo inmóvil, tocó y manoseo todo lo que pudo, lamió los pezones que involuntariamente se endurecieron ante el contacto húmedo y cálido de la masculina boca. Rozaba la espalda como si fuera un terciopelo fino.

Sus dedos pasearon en la entrepierna para cruzar el umbral de aquel monte venus que lucía virgen y delicioso. Una tibieza exquisita lo inundó y disfrutó todo lo que hacía.

Besó cada centímetro de la delicada piel, cada resquicio y hoyuelo fueron tocados por sus dedos, mordisqueó sus muslos, implantó sus respiración en cada poro, hizo de cada segundo de placer, una eternidad de gozo.

Como puedo dentro del pequeño espacio que ofrecía el auto la penetró una y otra vez de una manera que mostraba ternura contenida, pasión desbordada, miedo y perdón. Había estado loco por ella tanto tiempo sin tener nunca una esperanza, y ahora la tenia ahí para él.

Llegó a su clímax egoísta pero no prematuro, le regaló sin saberlo ella, lo mejor que tenía que dar… y después de aquella rica conclusión de evento, quiso reposar en aquel pecho suave y adorado, y al abrir los ojos, al acercarse a ella, vio que ya estaba despierta y consciente de todo lo que había pasado.

Quiso decir algo, pero unos labios rojos le taparon la boca cuando de ellos salió una susurro casi inaudible

– Por fin de decidiste… tanto tiempo después; vuelve a hacer todo lo que hiciste, desde el inicio.

El sonrió feliz, y su deseo renació….Y ambos, esta vez, ambos en total consciencia, fueron llevados nuevamente al cielo.

Puedes recibir una multa si practicas sexo en el coche?

La muerte de Aurora

La muerte la esquivaba, no tenía prisa por ella; sin embargo Aurora la perseguía insistentemente, buscaba la menor oportunidad de encontrarla, de provocarla y tratar de hacer que hiciera su voluntad.

Aurora no quería la vida, no tenía motivo ni voluntad. La persistencia en querer de morir se debía a lo vacío de su existencia, y se afanó en buscar la muerte por donde fuera.

Parecía un mal chiste del destino, pero aunque utilizó muchas estrategias para perder su propia vida, las vías del subterráneo no fueron aptas porque ese día no hubo servicio; al poner un cierto tipo de veneno en su comida, éste fue nulo por algún componente del guiso y sólo le provocó malestar estomacal; la cuerda de la cual se colgó se deshilacho con su peso;

Aprendió brujería, santería… invocó a Dios, a Satán, todo lo que pudiera ayudar a morir ¡YA!

No podía con tanta soledad en su cuerpo, no podía nada sin voluntad que la empujara… era una fracasada hasta para matarse ¿qué caso tenía vivir?

Un intento más de muchos que vendrían si volviera a fallar. Se alistó muy de noche, colocó en su cuello y muñecas, joyas de alto valor en piedras preciosas, oro y plata; se vistió de manera provocativa para lucir sus senos y piernas. Provocaba de nuevo a la muerte.

Se adentró en un lugar lleno de corredores estrechos y obscuros, de esos en los que la mayoría de la gente normal evita por miedo. Aquel lugar tenía poca luz, daba miedo.

Aurora vio una sombra huidiza, la siguió, pero se escabullía veloz. Supo que era la muerte que de nuevo la rechazaba.

Algunas luces de las casas vecinas se empezaron a apagar porque en el ambiente se sintió un terror espeso y singular. Pero Aurora no se rindió, de nuevo perseguía su muerte.

De pronto, perdida de tanto correr entre callejones y no saber dónde se encontraba, miró a lo lejos un grupo de muchachos que al verla llena de joyas se abalanzaron sobre ella.

La golpearon, la vejaron, la maltrataron pero no la mataron y Aurora se decepcionó. De nuevo nada.

Tenía que intentar una nueva estrategia para morir, porque ya no podía más. Le dolía todo el cuerpo, y el alma. Tantos años ya y seguía viva. ….

– – – – – – – – – –

Es de mañana, el cuerpo de Aurora ha sido encontrado frente a su mesa después de dos semanas que nadie supo de ella. Había una bolsita de cacahuates casi llena y un vaso de agua.

El cuerpo de Aurora mostraba signos de intoxicación en piel y garganta. Su mano tenía una aspirina; la autopsia mostraba otra atorada en su garganta… Le dolió la cabeza, pero una alergia a los cacahuates que no conocía, le impidió tragar la aspirina.

Aurora murió, cuando menos lo supuso

La Historia de Diego -No sabía que estaba embarazada-

Lunes 27 de Octubre del 2007…

– “Luis, vengo a verte porque me siento mal, tengo 4 días que no voy a baño”

El Dr. Luis (cuñado) interroga y se levanta para revisarla… presiona el  estómago, palpa una y otra vez, su cara cambia a un semblante de preocupación y duda. El área estomacal de la paciente estaba duro, muy duro.

– “Pero cómo, chingao, no puede ser”- continua diciendo mientras sigue presionando esa dureza – “¿cómo es que no nos dimos cuenta antes, carajo?-

La paciente pregunta -¿Qué pasó?

La respuesta viene con una mirada de desconcierto del médico –Esto es un tumor.

Aun acostada mira a la enfermera que ha permanecido en silencio en tanto que el Dr atiende el teléfono que comenzó a sonar.

Mientras el dr está al teléfono, la enfermera toca la mano de la paciente para ayudarla a sentarse cuando ella suelta algunas palabras salidas de Dios sabe donde para tratar de aligerar el ambiente.

 – “ay Sonia …y yo que pensaba que estaba embarazada”.

En eso el Dr cuelga  vuelve a su consulta. Sonia, sonriente le dice al Dr lo escuchado y éste espeta.

– Oye, no estarás embarazada.

– Ay Luis, no me hagas imaginar

– Pues tú no me hagas dudar, a ver acuéstate que te voy a volver a revisar

Nueva revisión y de pronto el Dr se sale del consultorio dejando a ambas mujeres con miradas interrogantes.  En menos de 30 segundos regresa con el mini doppler (supongo que así se llama), coloca el aparato a la altura del ombligo…

Tum-tum, tum-tum…. Se oye tan rápido pero rítmico y claro… no hubo necesidad de palabras, la paciente supo inmediatamente que no era un tumor.  El médico sale de nuevo, al volver viene con su hermano menor tras él que bromeando le dice

– qué hermano, ya se va a morir?

La esposa acostada se ríe nerviosa y comenta

– Cállate que el que se va a morir es otro…

El doctor vuelve a poner el aparato sobre el estómago de ella… palidez y mudez en el rostro del futuro papá, alegría desconcertada en la mirada de ella que de los nervios, ingenuamente (o tontamente) le pregunta a su cuñado el médico “quieres que me haga una prueba de embarazo?”

– Qué prueba ni que la chingada, este embarazo es de unos 7-8 meses, mañana te vas a hacer un ultrasonido para determinar bien.- ordena el dr

Al otro día, miércoles 28 de Octubre del 2008, el médico del ultrasonido informa que el embarazo es de 37.5 SEMANAS!  “¡Qué cosaaaa?… no es posible!!! ….Dios, casi a dos semanas de parir!!!

Hay que hacer compras de pánico, ropa, cuna, mamilas, pañales…. una cuñada sugiere baby shower urgente para el sábado, otra que para viernes… ya después de eso se compra sólo lo que falte…

Pero además hay que buscar el cheque de pago porque por el cambio de adscripción quién sabe a dónde lo mandaron, hay que ir a ISSEMYM para ver lo de la incapacidad, hay que ir a la escuela para avisar la situación…. Prisas, carreras, emoción nervios y por qué no decirlo…Miedo!!!

Miércoles 6:30 de la mañana, preparativos para escuela, trabajo y otras actividades más… gotitas involuntarias, dolorcitos algo intensos…

– ¿Te sientes bien? –

– Sí, sólo que tu hijo parece me apretó la vegija. Jajaja

– ¿Qué vas a hacer hoy?

– Voy por mi cheque a Aragón, por la incapacidad para llevarla a la escuela y me regreso a casa de tu mamá y de ahí ya no me muevo

– ¿sabes qué? Mejor te acompaño y de ahí me voy a la oficina

– ok, deja me apuro.

9 de la mañana, dolores intensos y la señorita del área de pagos, exige (muy en su derecho) que la trabajadora reciba y firme su cheque.  El esposo afirma que ella no puede bajar del auto porque trae dolores muy fuertes porque está embarazada.  El policía de la puerta asiente y con trabajos le dan su cheque a la parturienta que ya sufre cada vez más los dolores.

– Te sientes mal?, Dime qué quieres que haga- pregunta el esposo un poco angustiado

– Estoy bien, vámonos a que me revisen, si me siento peor, buscamos una patrulla para que nos abra camino.

9:30 hrs… el asiento del auto está empapado, la fuente se ha roto y el momento parece ha llegado.

Eran ya las 10:30 de la mañana….Espera en el consultorio porque hay cirugía.  Después de un rato, los doctores salen, dan indicaciones a la enfermera-cuñada de ingresar al quirófano. Dolor muy intenso.  Abruptamente entra el Anestesista que atendió la cirugía terminada para despedirse y con la mirada interroga a la enfermera. Antes que pudieran decir algo se escucha

– Si doctor, por favor, deme algo, no aguanto.

Anestesista y enfermera ayudan a la embarazada… el doctor intenta acomodarla para inyectar algún calmante.

Temblor continuo en el cuerpo

– Chaparrita, necesito que te mantengas quieta, porque si no, no puedo meter la aguja, porque te desgracio

– Doctor perdón, pero no tengo control sobre mi cuerpo

– A ver m’ija, te voy a revisar.

Se aproxima el anestesista a la abertura vaginal y grita

– ¡Silvia, dile a Luis que ya está aquí!

Silvia (mi cuñada y enfermera) sale corriendo y en un par de segundos ingresan los dos doctores a recibir al niño que en ese instante, a las 11:46 de la mañana estaba naciendo.

También llegó a ver nacer al bebé de forma apresurada su papá, que minutos antes estaba de compras en Aurrera, la abuela Lupita rezando sola en el patio miraba tan solo las siluetas que se reflejaban en la ventana.

De un embarazo totalmente ignorado, sin ayuda de medicamento para prevenir cualquier problema, con grandes deficiencias alimentarias por cuestiones de salud sufridas hacía más de una año y medio, llego de parto natural y “rápido” con 2.900 kg y una talla de 49 cm Diego Santiago, completo y sano hasta cierto punto.

Si antes de eso hubiera visto ese programa de “No sabía que estaba embarazada”, seguramente me hubiera reído de las protagonistas y diría “pinches viejas, ¿cómo no van a saber que están embarazadas?”… Pero la vida no me dio la oportunidad de verlo, porque sabía que tiempo después iba a tener que tragarme mis palabras.

De esta historia puedo decirles que JAMAS supuse que estaba embarazada, no a mis 40 años de aquel entonces, no después de casi 17 años que tenía mi hijo Noé… no después de haberlo buscado antes sin tener éxito.  Se qué dirán que no es posible, porque hay cosas obvias… sin embargo, después de año y medio de sufrir los malestares de vómitos, náuseas, mareos, mucha somnolencia y desgano, confundí los síntomas, sobre todo porque seguía usando mi ropa de siempre, no subí de peso más que el último mes.

Año y medio antes, estuve muy enferma y supuse que todo ese tiempo mis malestares eran derivados de lo mismo que me mantuvo inconsciente en Julio del 2007.

También sé que Alfonso Alpizar, Noé A, Lupilla, el propio Luis… tendrán su propia visión y emoción de esta historia que les he contado sin detalles porque sería muchísimo más extenso contarla.

Sí señores… yo No sabía que estaba embarazada…..y gracias a Dios, todo ha salido bien

Como inmóvil

– Por favor, no te quedes ahí como inmóvil, ya no. Siempre es igual, conozco tu rutina de ir y venir,  así todos los días; y como siempre te pido lo mismo, no te quedes ahí como inmóvil.  Quiero que vengas a mi y me lleves contigo.  No quiero mas susurros inaudibles, ideales sin cumplir, sueños inalcanzables, lágrimas a torrentes.

Por favor, levántate y deja de ver mi horizonte; nada ganas con quedarte echada en el suelo lamentándote la vida… en cambio, seré si quieres, confidente tuyo de cuanto quieras, recibiré tus más tristes lágrimas, pero comprende que soy tan solo el mar y no puedo cambiar el rumbo de tu vida. Eres tú la que tiene que levantarse recoger sus tristezas, enjugarse las lágrimas y ya no quedarse ahí como inmóvil… para que pueda cambiar el destino